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El autogiro es una de las maquinas de volar más fascinantes jamás inventadas. El español Juan de la Cierva fue su inventor y ya en 1920 realizaba ensayos con las primeras versiones. En 1923 hizo su primer vuelo. Buscaba desarrollar un aparato que no entrara en las temibles pérdidas que para aquel entonces se cobraba demasiadas vidas. De hecho falleció en 1936 en accidente aéreo en vuelo regular como consecuencia de una pérdida.
Básicamente su ala es un rotor que gira por la acción del viento relativo que lo atraviesa de abajo arriba. Al igual que el aeroplano, su propulsión se realiza mediante una hélice, pero en vez de alas dispone del rotor. Los avances aeronáuticos del autogiro de Juan de la Cierva contribuyeron de forma última al despegue y vuelo definitivo de un aparato al que nadie conseguía hacer volar; el helicóptero. A diferencia del helicóptero que un motor hace girar el rotor, en el autogiro gira libremente impulsado por el aire generando así sustentación. Mientras en el helicóptero tras una parada de motor hay que forzar la auto-rotación actuando sobre el paso colectivo, el autogiro continuamente auto-rota, por lo que aún parándose el motor, el rotor no deja de producir sustentación. En los primeros ensayos, los prototipos volcaban en el sentido de giro del rotor debido a la diferencia de sustentación ejercidas por las palas; la que se adelantaba generaba más sustentación que la otra lo que producía el vuelco. Después de varios ensayos, la solución al problema fue articular las palas. El autogiro Kayaba Ka-1. La marina japonesa comenzó a mostrar un interés especial en el empleo de un autogiro para observación de artillería. Compró una unidad del autogiro norteamericano Kellet KD-1A. Fue gravemente accidentado y decidieron copiarlo realizando así el Ka-1que voló por primera vez en 1941. Fueron utilizados en observación de artillería y patrullas antisubmarinas, embarcados en buques durante la segunda guerra mundial.
El aeromodelo para vuelo circular. En 1984 cayo en mis manos un plano del autogiro de Dick Mathis. Una vez construido, en los primeros vuelos resultó que el fuselaje era muy endeble y se quebraba con facilidad. Procedí a reforzarlo, le añadí un carburador de R/C y un tercer cable con retorno por medio de un muelle. Realmente fue un éxito y pasé divertidos días de vuelo. Alguien un día lo vio volar y lo compró en la misma pista de vuelo. Pensé en hacer otro y fue pasando el tiempo (exactamente 25 años) cuando por fin encontré hueco en mi agenda y me dispuse a construir el Kayaba Ka-1. Tenia reservado para el proyecto un motor SC 30 FS de cuatro tiempos, que me había regalado mi amigo Vincent Corwell de Dublín (Irlanda).
Fuselaje.- construido en balsa de 12 mm con listón de 12x3mm arriba y abajo para darle rigidez, refuerzos laterales de contrachapado de 1,5 mm. El motor va calado a 3º hacia abajo y hacia el exterior del circulo. El soporte del rotor dispone de combinación de distintos tipos de madera a fin de conseguir la mayor rigidez con el menor peso. El sistema de doble balancín va situado en el lado exterior del fuselaje, justo detrás del depósito de combustible. Rotor.- Por facilidad en la construcción, decidí hacerlo con dos palas en vez de 3 del original. Elaborado en balsa de 8mm media con refuerzos en el borde de ataque y fuga con pino de 2 x 3 mm. Se forra con papel japón o Fibra de vidrio para darle rigidez. En este caso es suficiente con los refuerzos y el papel. Lo construí en 3 piezas de forma que me permitiera desmontarlo para reparaciones, transporte y trimado. El soporte del rotor fue elaborado en un taco de contrachapado de 15 mm (3 piezas de 5 mm) y tallado con lima. El eje del rotor es en acero de 3 mm y el casquillo en latón o bronce. Una vez acabado el rotor se debe equilibrar montado en el mismo eje, incrustándole trocitos de plomo en los marginales y fijándolos con ciano.
Estabilizador de profundidad.- Los actuales autogiros realizan las funciones de profundidad y alabeo con mando directo en el rotor principal. En este autogiro, el mando de la profundidad se realiza mediante timones. El Estabilizador de profundidad y las derivas se realizan en balsa de 5 mm. En mi caso va fijado con dos tornillos al fuselaje para permitir el desmontaje. Sistema de mando.- El sistema de control de profundidad y gases elegido es el doble balancín, que da muy buenos resultados y muy sencillo de construir. Los balancines están elaborados a raíz de placas de fibra de vidrio 2 mm de las usadas en electrónica. Acabado.- dos manos de Brodak Clear Coat, aplicar el papel en fuselaje, palas, estabilizador y derivas. Aplicar más manos del mismo producto con lijadas intermedias. Acabado con pintura de la misma marca. Puede usarse imprimación y pinturas sintéticas. Manija y cables.- Cualquier manija es válida, preferiblemente las de tipo “U” sin parte frontal que dificulte el movimiento de la anilla del mando de gases. El cable usado es de 0,30 mm y 18 mts largo, aunque puede volarse con 16 mts sin agobios.
El vuelo.- Este autogiro es bastante distinto de lo volado hasta ahora, lo que produce cierta emoción el vuelo y dominio poco a poco del mismo. El motor usado es un SC30FS que da potencia suficiente con un modelo que pesa 850 gramos. Las hélices usadas fueron 9x6 y 10x6, dando mejores resultados la 10x6 y 10% nitrometano. También lo volamos sin nitro a la perfección y sin problemas de carburación. El depósito usado fue un Sullivan de nylon transparente al que le habilité dos salidas (motor y presión). Los 44 cm3 del depósito dan 5 minutos de vuelo sin sobresaltos. Los días elegidos para el vuelo preferiblemente sin viento ya que el vuelo se vuelve incómodo y no podremos disfrutar tanto del mismo.
Una vez arrancado el motor, comprobar el máximo y el mínimo del mando de gases. El ayudante sólo tiene que soltar el modelo y al instante el rotor gira, generando la sustentación suficiente para hacerle volar. Durante maniobras de toma y despegue, este último es instantáneo al aprovechar el giro de las palas para despegar de inmediato. El paso de las palas del rotor es negativo lo que permite que giren en sentido horario (miradas desde atrás) hacia el exterior del circulo, lo que produce un “efecto vuelco” (el mismo que tantos quebraderos de cabeza dio a Juan de la Cierva) hacia el exterior muy útil en vuelo circular, que permite mantener los cables tensos. Se pueden realizar maniobras de auto-rotación muy vistosas cortando gases permitiendo que el autogiro pierda altura para poner el morro mirando hacia arriba y con poco gas mantener un descenso muy espectacular. Un efecto muy curioso que nos puede sorprender es que el autogiro a poca velocidad no mande hacia abajo y al contrario, adopte una posición cada vez más vertical. Este efecto se soluciona dando algo de gases y timón abajo, que genere el flujo suficiente de forma que el timón de profundidad pueda actuar.
Resumiendo, el autogiro es sin duda ese aeromodelo ideal para exhibiciones, vuelos distintos a lo habitual y divertidos necesarios para romper la monotonía de los clásicos aeroplanos. Anímate a construirte uno y te aseguro que no te arrepentirás. Si estas interesado en el plano a escala 1:1 envíame un correo y te lo haré llegar. Si prefieres te lo puedes bajar en formato A-4
Alberto Parra 18 de julio de 2009.
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