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Estimado lector,
me alegra saber que el Club Tamarán de Aeromodelismo sigue
contribuyendo de manera tan especial al interés por el mundo de la
Aeronáutica a nivel mundial.
Hace algunos meses que me he licenciado en Ingeniería Aeroespacial
en la Universidad de Stuttgart y puedo dar fe del importante papel
que desempeñan los aeromodelos en los departamentos de desarrollo e
investigación.
Del mismo modo que la Ingeniería alberga un ancho espectro de
disciplinas científicas, el aeromodelismo ofrece a cualquier persona
la posibilidad de aprender y aplicar diferentes técnicas: Diseñando
y volando un modelo de vuelo circular podemos observar las fuerzas
que actúan en las fases de vuelo; la puesta en marcha del motor de
explosión invita a adentrarnos en los principios termodinámicos;
minimizar el peso de un modelo de vuelo interior supone profundizar
en temas de estructuras y materiales... y así multitud de ejemplos
más, que durante mi paso por el club me ofrecieron una oportunidad
excelente de adquirir un contacto directo con los temas del aire.
En la filosofía del Club Tamarán no se trata de derrochar dinero o
copiar modelos sin más. El aeromodelismo es entendido como un
proceso creativo, durante el cual el aeromodelista se siente
constantemente motivado para adquirir nuevos conocimientos y
perfeccionar su técnica con el fin de lograr mejores resultados, ya
sea velocidad, altitud, permanencia en el aire, etc. ¿Y qué mejor
satisfacción que ser testigo del fruto de su trabajo?
Por ello quisiera recomendar a todo el mundo que desee adentrarse en
una actividad llena de pasión, técnica y experiencia que no dude en
dar una vuelta por el club.
Atentamente,
Joaquín Rodrigo Pastor.
Desarrollo de vehículo completo – Coordinación Ensayos Mercedes-AMG
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